| RESEÑA HISTORICA |
Para poder valorar, en su verdadera magnitud la importancia histórica y religiosa de nuestra Imagen del Señor del Árbol, vale citar hechos sobresalientes narrados con mucha autenticidad desde tiempos muy remotos como los siguientes: El Rvdo. Padre Bernardo Recio S.J. lo describe entusiasmado en su libro intitulado: “COMPENDIOSA RELACION DE LA CRISTIANDAD EN EL REINO DE QUITO” como la imagen más antigua y preciosa del tiempo en que se escribió su obra (1748), textualmente dice así: “En orden a la imagen de Cristo N. Señor, no puedo menos que empezar por la de Pomasqui, que es un pueblo de indios al cuidado de los Padres de San Francisco, y es un señor crucificado construido naturalmente en un árbol donde se dejó ver con toda perfección, brazos, pies y rostro, todo es de una pieza de árbol, Árbol de vida y de perdón, Árbol de Esperanza y salvación”. No se sabe propiamente cuál es el artista de esta Imagen, ni tenemos base segura para adjudicar a tal o cual autor de arte colonial. Abramos por consiguiente otro libro: “Diccionario Geográfico Histórico de las Indias Occidentales o América”, editado en Madrid en el año 1788 por el Coronel Dn Antonio del Alcedo, Capitán de las Reales Guardias Españolas de La Real Academia de Historia, quien al hablar de Pomasqui dice así: “Pomasqui, pueblo del Reino de Quito en el distrito del corregimiento de las cinco leguas de esta cuidad, célebre por una maravillosa Efigie de Cristo que se venera en el convento que hay de Religiosos Recoletos de San Francisco muy frecuentado de la devoción de los fieles de todos aquellos pueblos inmediatos y de la capital, de donde dista cuatro leguas”. Como se ve, ambos autores coinciden en afirmar que la Imagen es objeto de la veneración y devoción de todos aquellos pueblos, pudiéndose por lo mismo afirmar que siendo esta devoción tan celebrada y conocida en aquel tiempo (1748-1788), ya debió haber existido la imagen desde muchos años atrás. ¿Cuántos? No lo podemos precisar; pero podemos deducir de la comparación de estos mismos datos junto con otro que vamos a exponer. Esta luz va a salir de una aparente contradicción entre uno y otro historiador, porque el Padre Recio sitúa a la Imagen en su capilla propia, aunque no hace mención expresa de ella, y advierte que hay allí cerca una hospedería de Religiosos con una Iglesia de mil primores que no es la del Señor del Árbol; como anota también que todo el pueblo estaba al cuidado de los Padres de San Francisco, que atendían la doctrina de Pomasqui desde esa hospedería, que estaba al otro lado del río. Hasta hoy existen las ruinas llamadas de “Veintimilla”, como vestigios de esa antigua Fundación Franciscana. Esto prueba que la Imagen del Señor estaba todavía fija en la raíz del árbol; razón por la cual no pudieron llevarla a la Iglesia de los mil primores, lo que hubiera sido más cómodo para el cuidado del Señor. El autor Alcedo en cambio, sitúa la Imagen dentro del convento de los Religiosos Franciscanos. Esta discrepancia se explica fácilmente si se considera que los dos historiadores enfocan la Imagen del Señor del Árbol en dos épocas distintas, en las cuales el Señor no cambió de lugar, sino los Religiosos Franciscanos. El primero se refiere al tiempo en que estuvo el convento de Religiosos en el primer sitio de su fundación; o sea, a ese lado del río, donde estaba el pueblo primitivo, mientras el Señor estaba a ese otro lado, en la capilla del parque de Pomasqui que actualmente es el Santuario, donde siempre estuvo. El segundo en cambio se refiere al tiempo en que el convento estuvo junto a la Iglesia parroquial, en el mismo lugar que ocupa actualmente; es decir, a poca distancia del Santuario del Señor del Árbol (que en ese tiempo era capilla), con el cual formaban entonces un solo cuerpo de construcción. De esto da razón el Dr. José Gabriel Navarro, ilustre miembro de la Academia Nacional de Historia, quien tuvo la feliz oportunidad de estudiar todo el archivo Francisco de Quito. Así pues, con pleno conocimiento de la historia Franciscana en el Ecuador nos cuenta en la pág. 225 y 226 del Vol. VIII del Boletín de la Academia N.H. que: la fundación del primer convento franciscano e Iglesia Parroquial de Pomasqui se hizo en el año de 1561. “Pero un día del año 1620, más o menos, hubo un gran terremoto; se derrumbó parte del cerro contiguo y destruyó iglesia y convento, sepultando entre sus ruinas, entre otros, al mismo Padre Guardián. Abandonaron entonces los Frailes el primitivo convento y fueron a levantar una pequeña casa al otro lado del río, en el sitio en que hoy se halla la iglesia y casa parroquial”. Esta fundación duró hasta el 12 de julio de 1686, fecha en la que por decisión del Presidente de la Real Audiencia de Quito Dn. Lope Antonio de Munive y a petición de Fray Juan de Brisuela Villegas, Procurador de la Provincia Franciscana de Quito, se trasladó de nuevo al sitio de su primera fundación, a los sesenta años de su abandono. Por lo que se deduce que la Imagen para ser célebre debió haber existido siquiera unos treinta años atrás; o sea debió aparecer por el año 1656. En 1738 alargaron y ensancharon la capilla del Señor del Árbol, le cubrieron de teja y le pusieron estribos en los costados desde sus cimientos y una mesa nueva en el altar. La Imagen del Señor del Árbol se cree fue cortada con mucha probabilidad a raíz del famoso terremoto de Ibarra en 1868, causando tremendos estragos aún en esta Provincia de Pichincha. Esto se desprende del Auto de Visita Pastoral del Ilmo. Sr. Dr. Dn. José Ignacio Checa y Barba, entonces Arzobispo de Quito, quien manda en 1869, a reedificar la Capilla del Señor del Árbol y se repare la Iglesia Parroquial. Es un hecho por lo tanto que se cayó la Capilla a causa del terremoto y entonces se cortó la Imagen de la raíz para salvarle de la intemperie, librándola al mismo tiempo de los escombros. La Imagen del Señor del Árbol inicialmente estaba incrustada en un altar de adobe de cuyo centro sale el árbol del que nace la efigie del Señor. Muchos son los milagros que acreditan a esta Sagrada Imagen como auténtica figura de Cristo. Sus credenciales son precisamente los múltiples prodigios realizados por esta imagen a favor de sus devotos y romeriantes. Es un hecho que el Señor del Árbol de Pomasqui quiere que se le reconozca como protector de los viajeros; esto lo atestiguan casi todos los cuadros de milagros que adornan su Santuario. Felizmente muchos devotos y favorecidos con estos milagros, han tenido la precaución de reproducir estos portentos haciéndolos pintar en lienzos que muestran al vivo los diferentes sitios y escenas, donde apenas invocado el Señor acudió en su auxilio, librándoles de una muerte repentina y desastrosa en medio de abismos, precipicios y derrumbes, en los que se ven carros perdidos y rodados o carros totalmente a salvo. Estas pinturas impresionan mucho a los turistas y devotos de este Santuario que acuden a visitarlo todos los días. Y no falta aún la presencia de propietarios de vehículos que vienen a hacerlos bendecir frente a esta Imagen portentosa. Por lo visto, Pomasqui fue un centro de Misiones Católicas a cargo de los Padres Franciscanos y fue también desde mucho antes la cabecera de todos los pueblos circunvecinos, aún de Cotocollao, según se colige de la Estadística de Doctrinas formada por el Ilmo. Señor Solís, Obispo de Quito en 1598. En dicho cuadro aparecen primeramente los beneficios del Distrito de Quito y en él se enumeran en primer término: Cotocollao, Pomasqui, San Antonio de Pomasqui, Calacalí y Perucho como beneficios de los Franciscanos, señalándose tan solo a Pomasqui como guardianía, donde hay un Convento formal, procedido y cuidado por su Guardián; en los otros pueblos en cambio, se dice tan solo que sirve un Religioso de San Francisco, lo que da a entender que Pomasqui era la Vicaría de todas esas Doctrinas y pueblos (Economía Política del Ecuador durante la Colonia, del Rvdo. Padre Fr. José María Vargas, Pag. 147). Todo esto sucedía porque en Pomasqui se había formado el Colegio Seminario para todas aquellas misiones y comarcas; y se supone que ya la Imagen del Señor del Árbol era tan famosa y nombrada por lo que ésta célebre Imagen debió ser el Patrono de aquellas misiones junto con los Misioneros. Con todos estos antecedentes, tanto históricos y religiosos, no cabe la menor duda de que Pomasqui debe ocupar un sitial en la historia del Ecuador tanto por los hechos relatados como por el esfuerzo de estas generaciones nuevas, pujantes y con bríos capaces de transformar a Pomasqui en el pueblo más hermoso y centro de paz y cultura. Datos recopilados por Sr. Lauro cabezas C. y tomados tanto del libro: LA REAL AUDIENCIA DE QUITO CLAUSTRO DE LOS ANDES del Dr. Ricardo Descalzi, como de la Reseña arreglada por el P. Alencastro, MANUELA SAENZ de Alfonso Rumazo González, SUCRE EN EL ECUADOR de Luis Andrade Reimers y versiones populares de nuestra gente. Julio/1988. |
